Y bueno, llegan por fin esas ultimas semanas que a ratos
parecen eternas y a otros ratos pasan volando.
Se sienta uno a organizar, a botar, a llenar bolsas blancas
y negras (por aquello del reciclaje). Y con cada papel que uno se encuentra,
cada trozo de recibo, vienen a la mente diversas memorias. Tristes y felices… “Five Hundred Twenty-Five
Thousand Six Hundred Minutes” (How do you measure a year?)
Sofía estaba sentada, leía su libreta, aquella que había
empezado a utilizar hace aproximadamente un año… veía sus anotaciones de niña, “no
olvidar empacar las medias, el gorrito y los guantes”. En otra pagina contaba
aquel sueño cuyo protagonista era un león hambriento. Otra pagina apuntes
aleatorios sobre el aprendizaje animal. En otra pagina había un corazón… se
empezó a preguntar cuando lo habría dibujado… será reciente? Sonreía pícaramente…
quien seria la inspiración? Que importa
ya… eso es pasado.
Prácticamente la mitad de la libreta vacia… con qué llenare
estas hojas? Vale la pena escribir propósitos para un mejor año??
Pues es eso. Las tristezas nunca faltan y son parte de este
mundo. De esta historia. Y asi… Sofia
recuerda aquel momento triste, aquellas peleas… aquellas lagrimas. Y si, en el
fondo se ha aprendido. Hoy ya no llora por aquella sonrisa… tal vez por otra….
Hace parte de ese corazón soñador.
Fue bonito mientras duró. Feliz año nuevo.
PS2: Agradezco en este espacio a todos los seres que hicieron mis
días especiales. (GRACIAS)