Uno no puede pretender un amor eterno para toda la vida si uno mismo no se quiere de la misma manera todos los días.
Desde mi primera autodefinición si algo tuve claro es que serían muchas, porque cada vez que me siento a reflexionar sobre mi mundo veo como cambia lo que pienso y lo que siento. Cómo, lo que soy, esta afectado por mis experiencias y lo que esas experiencias dejan en mi cerebro.
Me sorprendo a veces pensando que no he "encontrado" a un ser con quien compartir mi vida "para siempre", a pesar de que me considero muy sentimental y me enamoro en serio. No pienso que me enamoro de una forma superficial, pues siento una respuesta fisiológica hasta los huesos, me lleno de felicidad espontanea y mis "victimas" saben que los quiero, y los quiero bien.
Hoy pienso que esa "inestabilidad" me ha permitido conocer a muchos seres, me ha permitido bailar con ellos un par de compases y también me ha permitido bailar sola, a mi ritmo, a mi manera.
Hoy pienso que mi forma de ser ha espantado a un par, pero creo que los ha espantado a tiempo, pues no puedo fingir una forma diferente de ser para conquistar. Tal vez, mis estrategias no son las más adaptativas, pero me gusta hacer las cosas con pasión, así sea una pieza de baile.
Por estos días estoy leyendo Narciso y Goldmundo de Hermann Hesse, y me llamó mucho la atención el amor libre que estos dos seres se tienen. Se quieren tanto y entienden tanto sus diferencias que aceptan su amor a distancia, uno muy lejos de la vida del otro.
Entonces reformulo mi frase inicial: Las diferentes versiones de uno pueden amar a alguien para siempre de diversas maneras. La versión de hoy debe amar a las personas de hoy porque puede ser que mañana se acabe la pieza.