Lo de siempre, cualquier cosa que implique dar o recibir chocolates merece ser celebrado.
Nos queremos en total ausencia, gritamos sin parar.
De mil formas me han dicho que huya y aquí sigo.
Tus palabras me hechizan, me emboban y me gusta lo suficiente.
Podría pararme, irme de aquí, dejar la bobada, dedicarme a la tranquilidad, la paz. Pero ese no sería un corazón feliz. Me siento como un niño que está aprendiendo a montar bicicleta, se mueve, se cae, se queda quieto, se cae, y cada vez se levanta con más ganas, no hay porqué rendirse. Me hace daño, lo sé, estoy llena de raspones. Y lloro un poco y después río y después llegas y me ayudas a levantar. Y entonces, pienso que lo puedo lograr. Ese es el 14 de febrero, feliz día whatever it means...
realidades virtuales... tan inciertas como ciertas... solo un paso más cerca de ti...
lunes, febrero 13, 2017
14 de febrero.
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