realidades virtuales... tan inciertas como ciertas... solo un paso más cerca de ti...

miércoles, julio 30, 2014

Autodefinición VIII: Mi tia Ana



La razón por la que quise escribir estas palabras es porque ayer en un triste accidente murió. Yo lo supe hoy, y me di cuenta como un pedacito de mi también se moría con ella y eso me llevó a pensar que es otra de las grandes mujeres que influyeron en mi vida.
El primer recuerdo que tengo es el de ella "correteandonos" a mi primo Eric (su hijo menor) y a mi por andar haciendo travesuras.
En las veces que me quedaba a dormir en su casa, de chiquita, siempre fui una hija más, con derechos y deberes. Su estilo de crianza siempre fue muy parecido al de mi mamá, aunque conforme pasaron los años eso fue cambiando y al final no sé si por ella o por mi pudimos establecer conversaciones de mujer a mujer.
Mi mamá siempre me contaba como mi tía era super juiciosa en el colegio, siempre sacaba las mejores notas e ingresó al primer intentó a la universidad. Estudió estadística y siempre fue una mujer tenaz, que trabajaba de sol a sol y cuidaba de sus hijos. Muchas veces fui testigo de las largas jornadas de trabajo que tenia y aun así al final del día se sentía feliz y viva, llena de ideas y propuestas, señales claras de una mujer que amaba lo que hacia.

Me siento feliz de haberla conocido, de compartir mi ADN mitocrondrial con ella. Y de que la ultima vez que nos vimos, me miró con orgullo. Crecí a la distancia y sin embargo, tuve tiempo de compartir con ella cortos e inolvidables momentos. Es la primera persona cercana que pierdo para siempre, pero como dice Hermann Hesse "Los que se han marchado continúan vivos mediante la realidad esencial con la que influyeron sobre nosotros". En vida quedan mi tío, sus hijos y nietos (mis primos y sobrinos) en los que la recordaré con admiración y orgullo.

martes, julio 08, 2014

Autodefinición VII: de las barras y otros paises

Para escuchar: Milonga del moro judio ( Jorge Drexler)

No me considero aficionada a ningún tipo de equipo deportivo. En cuestiones de fútbol y de copa, es obvio que le haga barra al equipo del país en el que nací y claro al equipo del país en el que vivo. El hecho de que ganen me pone feliz, por sus éxitos, y si pierden, siento la suficiente empatía para sentir la embarrada. Nada más, ni lloro, ni salgo a celebrar con harina.

Le hago la misma barra al equipo de fútbol que al equipo de voleibol de algún colegio. Me entusiasmo, grito y hasta madreo y eso me dura lo que dura el juego.

No estoy de acuerdo con tener que elegir un bando en ese tipo de cosas. Si fuera parte del equipo claro que lo haría, pero siendo una simple espectadora me parece que ser o no ser una seguidora no hará la diferencia. Algo parecido me pasa con las religiones pero ese es otro tema.

Creo que en parte eso se debe a que soy hija, principalmente, de dos naciones.
Perú vs. Colombia siempre fueron mis pesadillas, y ahora agregando un tercer país las cosas se vuelven un poco mas complejas (4 si cuento a Suiza, ese país que me dio tanto). Y si por mi fuera yo le hago barra a los tres (o 4), me siento feliz por los tres y triste por los tres. Me rayan los insultos mutuos, la falta de respeto entre sus ciudadanos. Y es que en eso no puedo ser excluyente, soy una construcción de varias partes y no puedo negar ninguna.
Es como si me preguntaran si quiero mas a mi papa, a mi mamá o a mi hermano.

Entonces cuando se trata de barras tengo el corazón felizmente "pedacitiado", comparto las alegrías y tristezas con los compatriotas de diferentes naciones y como dice Drexler
"La guerra es muy mala escuela
no importa el disfraz que viste,
perdonen que no me aliste
bajo ninguna bandera,
vale más cualquier quimera
que un trozo de tela triste."
y "Hay gente que es de un lugar, no es mi caso... yo estoy aquí de paso!"

Love words for no one V

Para escuchar: Futuros Amantes (Chico Buarque) 



Una vez mas, después de muchos años reapareciste ahí. Tan natural como si no hubiera pasado nada y con la cordialidad que se tiene después de 2 días de conocerse. Claro, nos acabamos de conocer, somos dos personas completamente diferentes a las que eramos hace 2 años. Tu sonríes mas seguido, eres mucho menos tímido. Y yo, y yo ya deje de ser la adolescente que se moría por cada una de tus sonrisas (o eso creo).

Cuando te vi ahí muy alegre, con cara de grande, cuando te vi mirarme con aquella sonrisa gigante no pude menos que sentirme feliz. Tu alegría fue contagiosa y de repente me sentí llena, llena de ese calor que siempre despertaste en mi. Sin embargo no tuve las ganas locas de saltar a tus brazos. Me detuve a pensar en el tiempo, en los momentos que estuvimos juntos y en lo que pasó la ultima vez que nos vimos. Aquellos momentos tan lejanos en tiempo y espacio que aun hoy me hacen sonrojar.
Por andar pensando no me di cuenta que viniste hacia mi a saludarme. Me pediste no solo que me quedara sino que me uniera a tu grupo de amigos. Que tenias tantas cosas que contarme. Yo mal pude responder, de cuando acá tu dejaste de ser tan tímido?.

Y me fui a tu lado, cogida de tu brazo, con la sonrisa de una nueva oportunidad.