Para escuchar: Mi guitarra y vos de Drexler
Volver siempre tiene ese punto critico de regresar a un lugar que ha cambiado de forma y color. Uno nunca vuelve al mismo punto, así como no bebe agua del mismo río. Siempre he tenido claro que mi único hogar se encuentra, parafraseando a Hesse, en aquel punto donde se cruzan caminos amigables. Este mes aprendí que esos caminos no son estáticos. Que también, como el río, se transforman. Algo que también aprendí este mes, es que soy libre y que así como soy yo la que crea mis propias cadenas, así también soy yo quien puede deshacerlas. Que el cariño y el amor por alguien no puede traducirse en dependencia y mucho menos en volver a alguien indispensable. Y aunque suene a frase de cajón, somos los que estamos y estamos los que somos. Y valorar esos momentos es lo que nos da calma y tranquilidad.
Volvemos y ese volver implica volver a comenzar, algunas veces con mas ayuda que otras pero siempre volver es un nuevo comienzo, una nueva vida, no volvemos ni en tiempo, ni espacio, volvemos mas bien a conquistar.
En conclusión, volví pero no volví siendo la misma, ni volví al mismo lugar. Estoy aquí en mi nuevo comienzo. Y en mi proceso de volver espero que nos volvamos a encontrar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario