A veces uno se traiciona a uno mismo. Esta por ahí confiado en tener las riendas sueltas y de pronto llega la zancadilla trapera... Aquella que lo tumba a uno, aquella que duele mas porque fue autoinflingida. Uno se siente débil y por que no decirlo cobarde.
Lo bueno, lo bonito es que uno no esta solo, siempre hay por ahí un alma caritativa que lo ve a uno haciendo burradas, lo ve haciéndose la autozancadilla y después de algunos segundos de tal vez una carcajada burlona lo ayudan a levantar. Y uno se siente muy burro, pero también se siente agradecido. Es bonito tener personas que lo quieran a uno, a pesar de uno mismo. Es bonito que escuchen la misma historia 500 veces y sepan dar esperanza las mismas 500 veces. Es bonito que sin escuchar nada sepan dar un abrazo y dar consuelo. Yo no seria ni la mitad de lo que soy ahora si no fuera por toda esa gente bonita que me ve hacer burradas y aun asi me ayuda a levantar. Soy feliz por eso, por ellos y porque tengo la certeza de que cuando vuelva a caer tengo a mi lado gente bonita que me va a ayudar a levantar. Y gracias!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario