Después de un mes de viaje, el aeropuerto ya no sabe a lo mismo. La comida, los olores, las maletas, las madrugadas frias, los sonidos. El vuelo otra vez retrasado y 20 horas más de espera. El desespero, las ganas de la cama propia y de la comida real.
Ella sentada en un rincón, con los ojos semiaguados, sintiendo el cansancio y el peso de la espera.
Él no se aguanta, la ve de lejos, triste y perdida, va a su encuentro.-¿Está todo bien?- No, quiero mi casa, no quiero estar más aquí. He esperado mucho. - Ven y jugamos cartas, ven y nos hacemos compañía.
¿Por qué no?, y las horas se fueron rápido y el día fue transformado. -Tengo que irme, pero tranquila que falta poco. -Gracias por pasar un día con una extraña, espero que algún día nos volvamos a encontrar.
10 años despues en un vitrina ella lo vé al otro lado. Corre a comprar un chocolate, se para en frente y él sólo abre su sonrisa, no puede ser, después de tantos años. 10 Misisipis de abrazo.
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