Me ha sorprendido en varios muros virtuales, y en las adelantadas de cuaderno anuales, ver como el 2016 ha sido particularmente difícil para algunos amigos.
Yo no puedo quejarme, el 2016 puedo decir que fue un año muy especial, de reencuentros importantes, de comienzos, de un poco más de estabilidad laboral. En resumen, 2016 ha estado lleno de comienzos. Después de 31 años estoy estableciendo los cimientos de lo que quiero construir en los próximos 10 años.
Por estos días ando feliz, fui a Perú a mitad de año a reencontrarme con mi familia y principalmente con mi hermano, regresé a Brasil hace muy pocos días a "matar saudades" y allí estuvieron mis seres queridos esperandome, regresé a Bogotá recargada de energía y sentimientos bonitos y así tambien a los brazos y corazón de otros seres que han hecho de Bogotá otro paraíso en sentidos completamente diferentes.
Les deseo a todos felices fiestas y un año listo esperando a ser descubierto.
realidades virtuales... tan inciertas como ciertas... solo un paso más cerca de ti...
jueves, diciembre 22, 2016
Entre el 16 y el 17
miércoles, noviembre 02, 2016
Otra historia
Un día se levantó y ya no la amaba. Su primer pensamiento
fue sobre el olor a pan que venía por la ventana de la panadería del primer
piso, y ya no la amaba. Su segundo pensamiento lo llevó al baño, tenía sueño y
era uno de esos días nublados. Aquellos días en que quería acostarse en la cama
y no levantarse en todo el día, y se dio cuenta de que no la amaba porque no quería
compartir su cama.
Pensó en las semanas pasadas. Recordó el intercambio de
mensajes. Las miles de palabras bonitas que iban y venían. ¿Dónde estaban
ahora? Las imaginó saliendo de su cerebro con maletas, como si salieran de
vacaciones, o peor aún, sin intenciones de volver.
Se imaginó una palabra con gafas de sol y cachucha, con una
maleta azul de rueditas saliendo del cerebro y caminando hacia afuera por las
orejas. Las palabras que no se dicen prefieren fugarse, se van en busca de una
mejor vida en cerebros que las utilicen.
Pero, ¿Qué hacía? Era un hecho, ya no la amaba. ¿Habría sido
la costumbre? Imposible. Nada de ella le resultaba normal, no habían tenido
tiempo suficiente para repetir planes. Aunque puede que sí, desayunaban juntos
todos los lunes y tenían postre de mieles por la tarde ¿y qué hay de malo en
ello?
No podía ser la costumbre, pero el hecho era que ya no la
amaba.
En ese momento vibró su celular. Era obvio debía ser ella
con su clásico mensaje matutino: “Buenos días, ser lindo de mi vida”. ¿Por qué
será que no lo entiende, por qué será que no soy capaz de decirle?
Respondió rápidamente
con una sonrisa, mientras pensaba en si debía cambiarse o no para bajar por
pan. Mientras bajaba pensaba en que ella
no iba a parar de escribir, en lo injusto que era el amor no correspondido y en
las pocas veces en las que le pasó. Ella es bonita, inteligente, sexy,
seguramente encontrará a alguien más, pensaba.
Otro mensaje, esta vez con una canción, -Changos, tal vez lo
mejor es ignorarla. Tal vez si la ignoro lo suficiente ella desiste. -¿y si
desiste? Pues habrá otras, después de todo esta es una historia más.
sábado, septiembre 17, 2016
De amores pasajeros IV (de aeropuerto)
Después de un mes de viaje, el aeropuerto ya no sabe a lo mismo. La comida, los olores, las maletas, las madrugadas frias, los sonidos. El vuelo otra vez retrasado y 20 horas más de espera. El desespero, las ganas de la cama propia y de la comida real.
Ella sentada en un rincón, con los ojos semiaguados, sintiendo el cansancio y el peso de la espera.
Él no se aguanta, la ve de lejos, triste y perdida, va a su encuentro.-¿Está todo bien?- No, quiero mi casa, no quiero estar más aquí. He esperado mucho. - Ven y jugamos cartas, ven y nos hacemos compañía.
¿Por qué no?, y las horas se fueron rápido y el día fue transformado. -Tengo que irme, pero tranquila que falta poco. -Gracias por pasar un día con una extraña, espero que algún día nos volvamos a encontrar.
10 años despues en un vitrina ella lo vé al otro lado. Corre a comprar un chocolate, se para en frente y él sólo abre su sonrisa, no puede ser, después de tantos años. 10 Misisipis de abrazo.
lunes, julio 18, 2016
Baldes de agua fria
Para escuchar: Sin razón, ni despedida- Paté de Fuá
Camila estaba sentada en un banquillo del parque, tenía en su mano uno de sus libros favoritos. Lo leía degustándolo, saboreándolo y bastante entretenida. Estaba tan concentrada en el libro, que no sintió ni las nubes, ni el frio que anunciaban la tormenta. De pronto una gota gigante, de esas del tamaño de las lágrimas gigantes de Alicia (ref. Alicia en el pais de las maravillas), cayó en la página que leia. La tinta se corrió. Camila trató de cubrilo, trató de secarlo, cerró el libro mientras otras rápidas gotas se colaban por las hojas, débiles y sin protección. Camila se metió el libro por debajo del saco y empezo a correr. Las gotas gigantes seguian mojandola, eran como cubos de hielo. No sabía hacia donde correr, no veia ningun lugar cercano para escampar, no se le ocurrió nunca que iba a empezar a llover. El saco se iba empapando y ella tenía miedo por su libro. Un libro de pasta blandita que no soportaría mucho más. Recordó : "cuando uno no sabe para donde ir cualquier bus le sirve" y así fue como cogió el primer camino que encontró, al final de esa cuadra había una casa con un techo sobresaliente. Llegó, escampó, y siguió con la mirada fija en la lluvia. Poco tiempo después la lluvia disminuyó. No importaba ni lo mojada que estaba, ni la lluvia, sacó finalmente su libro y vio como la portada había cambiado, la tinta se había corrido y fué ahí que le corrió un frío por el cuerpo. No importaba nada mas, empezó a caminar, buscó su camino a casa, las gotas ya no eran duras como el hielo, hasta parecían una ducha caliente, su corazón estaba frio. Botó los restos del libro y pensó: "debo comprar un impermeable para libros", también son útiles para historias tristes. Sonrió, tristemente pero sonrió.
Camila estaba sentada en un banquillo del parque, tenía en su mano uno de sus libros favoritos. Lo leía degustándolo, saboreándolo y bastante entretenida. Estaba tan concentrada en el libro, que no sintió ni las nubes, ni el frio que anunciaban la tormenta. De pronto una gota gigante, de esas del tamaño de las lágrimas gigantes de Alicia (ref. Alicia en el pais de las maravillas), cayó en la página que leia. La tinta se corrió. Camila trató de cubrilo, trató de secarlo, cerró el libro mientras otras rápidas gotas se colaban por las hojas, débiles y sin protección. Camila se metió el libro por debajo del saco y empezo a correr. Las gotas gigantes seguian mojandola, eran como cubos de hielo. No sabía hacia donde correr, no veia ningun lugar cercano para escampar, no se le ocurrió nunca que iba a empezar a llover. El saco se iba empapando y ella tenía miedo por su libro. Un libro de pasta blandita que no soportaría mucho más. Recordó : "cuando uno no sabe para donde ir cualquier bus le sirve" y así fue como cogió el primer camino que encontró, al final de esa cuadra había una casa con un techo sobresaliente. Llegó, escampó, y siguió con la mirada fija en la lluvia. Poco tiempo después la lluvia disminuyó. No importaba ni lo mojada que estaba, ni la lluvia, sacó finalmente su libro y vio como la portada había cambiado, la tinta se había corrido y fué ahí que le corrió un frío por el cuerpo. No importaba nada mas, empezó a caminar, buscó su camino a casa, las gotas ya no eran duras como el hielo, hasta parecían una ducha caliente, su corazón estaba frio. Botó los restos del libro y pensó: "debo comprar un impermeable para libros", también son útiles para historias tristes. Sonrió, tristemente pero sonrió.
jueves, junio 30, 2016
Conjugación VIII
Yo leo,
Tú lees,
Nos leemos,
Nos escribimos,
Nos volvemos personajes del mismo libro.
lunes, junio 27, 2016
El oso y la bruja
Para escuchar :
Fito & Fitipaldis - Me equivocaría otra vez
Un oso buen mozo caminaba todos los días de la casa al
trabajo y del trabajo a la casa. Se distraía a veces con algún panal y luego volvía
a su feliz camino.
Fito & Fitipaldis - Me equivocaría otra vez
Un oso buen mozo caminaba todos los días de la casa al
trabajo y del trabajo a la casa. Se distraía a veces con algún panal y luego volvía
a su feliz camino.
Un día escuchó un canto, parecía un canto de humano, más específicamente
de humana, sintió el calorcito en su cuerpo y las energías bonitas que ese
sonido le despertaba.
Caminó y caminó sin darse cuenta del desvío de su camino.
Cuando estaba cerca del sonido, se acercó cautelosamente y vio a la mujer que
cantaba. No sabía si debía acercarse más, ella podría asustarse y salir
corriendo. El sólo quería verla cantar, verla sonreír y bailar mientras
cantaba.
Pisó una ramita sin darse cuenta y ella inmediatamente lo vio,
el oso sonrió pícaramente, dejó de respirar por algunos segundos y la mujer le
sonrió. Ella sacó de su cesto un trozo de pan cubierto con miel y se lo ofreció
al oso. El oso caminó muy despacio, cogió el pan y se lo comió. Los dos
sonrieron.
Se quedó a tomar el té.
Se fue con ganas de volver, ahora el camino al trabajo
siempre tenía un feliz desvío.
________o___________________
La mujer no era cualquier mujer, era una bruja, buena o mala
dependiendo del punto de vista. Para el oso era dulce, porque siempre lo
acariciaba dulcemente, porque además le daba besos dulces y porque siempre
recordaría el sabor de aquel primer pedazo de pan con miel.
_______o______________________
Un día la bruja le dijo al oso que debía mudarse, un par de
cazadores de brujas andaban al acecho y era mejor partir. Compartieron entonces
una tarde de mieles, bailaron los dos al son de compás y al final de la tarde
el oso le dijo:
"Ruego a la vida que en sus intrínsecos caminos, me
vuelva a perder y al vagar en el bosque, vuelva a caer en la casa de la bruja,
un lugar y un cuerpo en el que he sido feliz"
Ella respondió:
"Agradezco al universo por haberte desviado de tu
camino y espero que en este vasto bosque nos volvamos a encontrar"
_____o_______________
La verdad siempre fue que la bruja quería ser encontrada por
el oso y por eso empezó a cantar, tenía listo el pan con la miel para cuando
ese momento llegara. No fue casualidad, ni coincidencia, dos seres simplemente
se querían encontrar.
miércoles, junio 22, 2016
Una tormenta
Estaban ahí paraditas temblando, cartas apiladas en forma de
pirámide una encima de la otra, una sostenida con la otra.
El frio, el agua rondaba, pero seguían ahí, juntas, mientras
sigan así todo estará bien.
De repente el tiempo empezó a caminar más rápido y el viento
silbaba amenazando a la base de la torre. Las cartas superiores sudaban de
frio, temblaban, lloraban y sentían la caída, el precipicio en la boca del estómago.
Y nada pasaba.
Dos minutos después, se cayó la primera carta era una de las
cartas de la base, una de las cartas de la mitad. Las de arriba seguían
temblando, seguían llorando y sentían su muerte inminente.
Dos minutos después, cayó la carta de al lado de la primera.
Dos minutos después una carta al extremo derecho...
Cartas superiores fueron cayendo lentamente, tan lentamente
que el viento parecía acunarlas en la caída, era una muerte inminente, pero
bonita, todo parecía andar lentamente, el viento parecía acariciar las cartas e
inclusive sostenerlas. Y esas cartas empezaron a tranquilizarse, mientras caían
se sentían más seguras, el viento las protegía de una caída dura. Esa
protección las llevaba a pensar que tal vez no sería el final, tal vez al final
de la caída habría un colchón poderoso y no se harían daño. Y podrían ser parte
de otra torre, y podrían subir y ser parte de algo mucho más grande. Tal vez podrían
ser también las bases seguras de cartas más jóvenes. "Si yo fuera una
carta de la base nunca me pondría en aquella posición", " si yo fuera
una carta de la base no dejaría que el viento me tumbe" y así, los
pensamientos de las cartas las distraían de la caída, y el miedo se transformaba
en fortaleza, y el miedo se transformaba en esperanza, y el miedo se transformaba
en futuro, y mientras todo cae y quedan algunas doloridas cartas debajo de
otras, las superiores sonríen.
Y nos levantamos y miramos el horizonte plano y vemos el
viento arrastrando compañeras cartas y vemos como algunas más débiles se dejan
llevar, y el viento se las lleva, pero con cariño, y ellas se van tranquilas,
con los ojos cerrados pero con la sonrisa de estar disfrutando el viaje.
Y al final todas sonríen, las que se van, las que se quedan
y las que vuelven a empezar.
Una a una se ayudan a levantar, después de algunos minutos,
paradas en línea, unidas, mojadas, con frio, sonríen, y van pensando en el
siguiente plan, cuál será la modificación de las variables, ¿qué debemos
cambiar?
Vamos a esperar a que pase la tormenta, vamos a dejar al
viento y al agua hacer lo suyo, y cuando todo pase, volveremos a comenzar, otra
torre, otro barco, otro avión, otro juego.
Un juego a la vez, hasta que "la vecina se
atormente" y estemos listos para volver a caer, porque caer hace parte del
juego, porque la vida no acaba cuando caes sino cuando no te levantas.
viernes, abril 29, 2016
El tamaño del tiempo
Antonia estaba en la mitad del salón, en su lugar favorito
de todo el colegio. Llevaba más de 15 años sin ir a ese salón. La gente pasaba
y seguía de largo, la mayor parte de los estudiantes ignoraba su lugar
favorito. Ellos no saben todo lo que se esconde detrás de esas paredes, toda su
historia comenzó ahí. En ese lugar nació. De pronto, alguien entró al salón,
era Gustavo, y ella lo vio, y le pareció lindo, como siempre. Le encantaba su
cara de intelectual tierno, y su sonrisa. Él vino a preguntarle sobre su vida,
sus cosas, sus ideas. Ella por dentro solo pensaba en lo lindo que era y en
cuan inalcanzable era. Alguien los sorprendió por detrás y les dijo: “pero
basta ya de hablar, llevan mucho tiempo ahí solos hablando”. Gustavo con una
cara seria dijo: “mucho tiempo? No vi a esta mujer en 10 años, eso es mucho
tiempo”. Antonia sonrió.
sábado, abril 16, 2016
El grito
Hay momentos en la vida en que uno no sabe cómo saltar, hay momentos en que uno debe saber, hay momentos en que es peor gritar, hay momentos en que uno sabe que no está bien. ¿Cómo decir ¡ no más! ?
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